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Martes, 04 de Octubre del 2022
Monday, 23 August 2021

Alcalde perpetuo de Cieza y su patrono

Grabado de San Bartolomé, patrón de Cieza (siglo XVIII) Grabado de San Bartolomé, patrón de Cieza (siglo XVIII)

CLR/Manuel Eloy Semitiel López.

Corría el siglo XV cuando Cieza adoptó al apóstol San Bartolomé como patrono de la Villa.

Recordemos que en las "descripciones Topográficas de Felipe II" en 1.579, ya aparece como devoción muy antigua, consolidada en la villa y como patrono de la misma. Los vecinos tenían en él confianza para que alejara tormentas tempestuosas que asolaban los campos y la huerta y así amenazaban el sustento anual de los ciezanos.

 

El fervor hacia el Glorioso Apóstol San Bartolomé creció durante siglos, y ya en el siglo XVI se formó una cofradía, a la que hace también mención las anteriormente mencionadas Relaciones Topográficas de Felipe II en el 1.579 apareciendo como cofradía antigua y una de las tres existentes e históricas de la Villa de Cieza, conjuntamente con la Cofradía de la Sangre y la del Dulce Nombre de Jesús. La cofradía del Santo Apóstol organizaba sus actos, tales como sus procesiones, rogativas, novenarios y demás cultos anuales de su festividad en agosto.

 

A finales del siglo XVI, fruto de esa devoción, el concejo de la Villa y su cofradía encargaban una imagen de San Bartolomé al escultor Juan Pérez de Artá, (de la que queda la cabeza de la imagen actual). Ya en el siglo XVII, continuaba el ascenso devocional hacia el Santo Apóstol, Patrono de Cieza, y se levantaba en la parroquial de Santa María de la Asunción una hermosa capilla al Santo, que se terminó en el 1.679, a costes entre su cofradía y el concejo de la Villa de Cieza.

 

Pero fue el siglo XVIII cuando Cieza tiene una devoción suprema a su Patrono y él correspondía a su pueblo con toda clase de parabienes, milagros y protección, según las actas capitulares del concejo y las fuentes escritas que se conservan archivadas.

 

En el 1.713 se organizaba la Mayordomía de San Bartolomé a costa del concejo, para así organizar mejor sus fiestas patronales con esplendor y también sus cultos en esos días de fiesta entre los ciezanos. Cada año, llegado el 24 de junio, se elegían a cuatro mayordomos que con sus aportaciones personales así como las que disponía el propio concejo, además de lo que se recogía por todas las casas de la villa, se organizaban sus fiestas de agosto, sus cultos solemnes y sus procesiones en esos días de fiesta. Esas elecciones que se llevaban a cabo en el mes de junio de cada año, se llamaba "el encantaramiento", se metían en un cántaro los nombres de los elegibles y se sacaban cuatro nombres para que organizaran ese año los festejos a celebrar en agosto. Este sistema de elección tan ciezano, perduró entre nosotros hasta ya entrado el siglo XIX, donde las normas nuevas e imperantes hicieron desaparecer aquel sistema y así tomando otras formas de organizar los festejos de agosto en Cieza en devoción a su Santo Patrono.

 

San Bartolomé tenía también una capilla en la parroquial de la Asunción, costeada por el concejo de la Villa, con su escudo de armas, blasones, lámparas de plata y demás enseres, y a finales del siglo XVIII, el clero local quiso se quitara al Santo Patrono poniendo como titular de la capilla a San Pedro Papa, ocasionando gran enfado y tiranteces entre el concejo de Cieza y el clero local, ya que todo el ajuar se quedó en la Parroquial pero sin la imagen de San Bartolomé, que pasó a su ermita en el Muro de Cieza, fue postergado para poner a San Pedro Papa, pues era el patrón del clero local y así fue, todo esto causó gran enfado entre el propio concejo, la cofradía del Patrono y el pueblo llano.

 

Pero el Glorioso Apóstol y Patrono de Cieza siguió protegiendo a su pueblo, que lo veneraban con afán, cariño y muestras desde antiguo de devoción especial a su bendita imagen. El Santo seguía protegiendo al pueblo de Cieza y a su huerta y campo, a sus cosechas que eran el sustento para comer de todo un año.

 

Pero hubieron catástrofes en Cieza y en la comarca y se tuvieron que suspender muchos años las fiestas patronales de agosto y sus cultos al Santo Patrono. Estos años fueron a saber el 1.688-9, 1.719, 1.804-5, 1.854-5, 1.890 y 1.897, sin contar los años de la contienda civil de 1.936 y el año pasado de 2020. El Santo seguía protegiendo a su pueblo. Su cofradía desde tiempo inmemorial, la tarde del 23 de agosto de cada año, sacaba por las calles "una burra" y en sus serones todas las casas depositaban ofrendas para el sustento de su ermita, sus cultos y actos solemnes de agosto, e iba acompañada esta comitiva por un músico que tocando la dulzaina llamaba a esa ofrenda, así como despertaba a los chitos y chitas para acompañar a tan peculiar cortejo, pintoresco como él solo, de ahí la costumbre del "tío de la pita" actual.

 

Pero volvamos al siglo XVIII. Siendo las seis de la tarde del día 25 de agosto del 1.722, estando la mayor parte de los ciezanos y muchos forasteros en la plaza Mayor, se empezó a presenciar una maligna nube negra, enorme, ruidosa, e iba aproximándose a la villa, con ruido de truenos, relámpagos y un fuerte huracán. La gente asustada entró en la parroquial para su refugio, allí estaba en sus andas San Bartolomé, (precisamente la imagen de la que hoy solo se conserva su cabeza) es la cabeza de la actual imagen de San Bartolomé, recompuesta por el escultor ciezano Manuel Juan Carrillo ayudado por su padre Manuel Carrillo García. Pues bien, dentro de la iglesia aquella tarde del 25 de agosto de 1.722, la gente suplicaba misericordia divina y protección a su Santo Patrono, el cual alejó aquella nube maligna no antes sudar hasta cinco veces, y de aquel suceso se levantó acta dando fe de lo sucedido en la fecha antes reseñada. Es por así decirlo el milagro más sonoro del Santo hacia su protegido pueblo.

 

Con el paso de los años la devoción a San Bartolomé fue menguando, pero jamás llegó a desaparecer. Ya en la década de los años 80 del pasado siglo XX, un grupo de ciezanos entre los que se encontraban Manuel Juan Carrillo, Antonio Villa Martínez, Manuel Eloy Semitiel López, Cristobal Herrera, Domingo Bleda, Alonso Riquelme, Jose Antonio Hellín y familias al completo que repoblaron la cofradía del Santo Patrono de Cieza y al esplendor de sus fiestas y actos.

 

El apego al Santo y el cariño fue en paulatino aumento, se apuntaron muchos ciezanos y ciezanas a su cofradía, se reorganizaron sus actos solemnes, la procesión del día 15 de agosto de su ermita a la Basílica de la Asunción. Se recuperaron los populares "gigantes y cabezudos" acompañados por el tío de la pita el día 23 de agosto por la tarde. El día 24 de agosto se organizó un desfile huertano desde la Plaza de España a la Asunción con familias enteras vestidas con el atuendo huertano, desde el año 1.984 se organiza la tradicional "Misa Huertana" con ofrenda de flores y frutos al Patrono de Cieza, y el Santo permanece presidiendo el altar mayor de la Asunción hasta el último día de la feria, donde se saca en solemne procesión y es devuelto a su antiquísima ermita. Una vez llega la sagrada imagen al balcón del Muro, se bendicen los campos ciezanos, otra tradición recuperada.

 

Se hizo un San Bartolomé infantil para los hermanos peques de la cofradía, el maestro Gómez Villa compone un himno a San Bartolomé para cantar acompañado de banda de música. Se restaura su imagen, se restaura íntegramente su ermita, gracias al ayuntamiento de Cieza; se restaura su trono, y sus actos acompañados por todo un pueblo que lo aclama por su patrono, su protector hasta nuestros días.

 

Siendo capaces todos de ganar el futuro para la devoción y el cariño que todos los ciezanos tenemos desde tiempo inmemorial al Glorioso Apóstol San Bartolomé, que él nos bendiga, nos proteja siempre, sobre todo en momentos difíciles de la vida, este es su pueblo, él nuestro patrono y tradición antiquísima de todos los ciezanos. Alegre repicará otra vez y por la inmortalidad la campana del siglo XVIII que cuelga de la espadaña de su ermita restaurada, lleva una inscripción que dice: "viva San Bartolomé", cada vez que suene dará vivas al Santo alcalde perpetuo de Cieza y su huerta, y desde las tumbas a los que en ese día lo acompañen por nuestras calles siempre recodaremos que es Patrono de Cieza desde siempre, su devoción es antiquísima y el cariño de los ciezanos eterno, para él ganamos el futuro, y los ciezanos venideros lo llevarán siempre en sus corazones con cariño y respeto hasta que quede un ciezano.

 

Dedicado a todos los ciezanos/as que alguna vez en su vida ayudaron para que la tradición de San Bartolomé no se perdiera, y se mantuviera firme para siempre.

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