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Miércoles, 26 de Abril del 2017
Martes, 05 Abril 2016

Parte II: El esplendor de la Pasión de Cristo según Cieza (del Miércoles Santo a la resurrección)

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Jesús en el calvario desfilando el Viernes Santo por la mañana Jesús en el calvario desfilando el Viernes Santo por la mañana CLR

CLR/José María Cámara Salmerón.

Con el enfado de algunos y la incomprensión de otros Cieza volvió a tener otra amanecida de pasión, esta vez las nubes ya no eran sino más que meros elementos del recuerdo, siendo el sol el único protagonista del cielo azul de pasión, haciendo vislumbrar un más que posible final de Semana Santa apoteósico.

La mañana en la basílica y en la Casa Museo de la Semana Santa de Cieza transcurrió entre el ir y venir de cofrades que ansiosos estaban por ver como los directivos, floristas y voluntarios no cedían en su empeño de ver a sus titulares espectaculares, elegantes y soberbios en su esencia misma, y así transcurrió la mañana entre corrillos de gente intentando animar a unos y el movimiento de escaleras, flores, y túnicas propio de lo que es la Semana de Pasión en Cieza.

 

Semana de Pasión que volvería a mostrar su cara más juvenil cuando al filo de la media tarde se escuchaban a lo lejos alegres pasodobles y el alboroto propio de los infantes que serán los directivos y nazarenos del futuro, pero también suponen hoy en día el valor más importante de la Semana Santa, la juventud, ¡divino tesoro!, tesoro que fue entregado al pueblo cuando las imágenes de el Ángel Triunfante - paradigma de paso infantil ciezano -, La Samaritana y El Beso de Judas recorrieron el recorrido procesional.

 

Mientras unos observaban con detenimiento el esmero de los tercios infantiles en ser como los mayores otros ya escuchaban a lo lejos las letras de la marcha-himno que el ciezano tiene en su mente desde que nace hasta que muere: ''San Juan San Juan se va a caer y San Rafael lo va a coger'' ,-¡cuánto le debemos los ciezanos al Maestro León y a tantos y tantos músicos que nos han regalado a los ciezanos una sinfonía única, LA SINFONIA DE LA SEMANA SANTA DE CIEZA- Con esa sinfonía a las seis y media comenzaron los traslados en su esencia más pura, esos traslados que llenan las calles de escenas enternecedoras y típicas, estampas como la de un niño ir cogido de la mano de su padre al compás de ''La Tuna Pasa'' o al niño con apenas meses ir con túnica en el carricoche. Destacar de estos traslados la salida de la Hermandad de San Juan Evangelista desde un bajo de los Egios, haciendo de ese momento un momento plásticamente exquisito , pues la conjunción de los últimos rayos de sol de la tarde sobre el trono del apóstol y la huerta ciezana con la Atalaya al fondo difieren a este momento un carácter acogedor, popular e imperdible, destacando también el paso de San Juan por el Paseo y la llegada a la Esquina del Convento por la Calle Hontana.

 

Así mismo, y siguiendo con los traslados, destacar también el paso de la Hermandad de Santa María Magdalena en su traslado por la Calle Mesones a la altura del Monumento al Nazareno, monumento, que por otro lado, este año vio como dos de las principales procesiones ya no le hacían la reverencia que la Semana Santa de Cieza siempre debe hacerle a los tercios sobre los que se cimenta la Semana Santa del hoy.

 

Ajetreo, nazarenos para acá nazarenos para allá, últimas flores sobre los tronos instalándose, músicos afinando y por fin las campanas de la basílica marcaron las ocho y media de la tarde, redoble de tambor, himno nacional y la Samaritana en la calle, ¡por fin! arrancó una procesión sin miedo al que pasará, en cuanto al tiempo, por fin llegó la Procesión General del Miércoles Santo Ciezano, primer punto fuerte de nuestra pasión, noche donde ni las cámaras de la 7 Región de Murcia quisieron perderse el impagable despliegue que hacen las cofradías ciezanas en una de las noches más típicas, populares y extraordinarias que los ciezanos vivimos durante el año, una noche donde desde el murciano paso de La Samaritana hasta la reconvertida Dolorosa disfrutaron de su caminar por las calles del casco antiguo y la apertura a la nueva Cieza con su paso por la Esquina del Convento y el Paseo, noche donde la música procesional, el incienso y el aroma a flores crearon un ambiente más que propicio para llenar las calles y demostrar a la Semana Santa de Cieza que el pueblo está con ella, pues como diría D. Alberto Castillo :'' es el pueblo quien la fundamenta''.

 

Fue Miércoles Santo una noche espléndida , donde cabe hacer mención a dos momentos sublimes, por un lado el paso de las hermandades por las cámaras de 7RM demostrando que solo los anderos ciezanos saben mecer el trono como en Cieza se mece, amén de ser los nazarenos un ejemplo de seriedad y buen hacer, por otro lado y como reseñable destacar la ''solemnísima '' entrada del Santísimo Cristo del Perdón en la Basílica de la Asunción, siendo un auténtico acierto utilizar ''La Muerte de Ases'' de Edward Grieg para poner fin a la participación de esta hermandad en la procesión de esa noche. Por otro lado y antes de terminar con la crónica de este día hacer mención a la apertura de las manos de la Dolorosa de Gónzalez Moreno, disponiéndolas a imagen y semejanza de la Dolorosa por excelencia, aquella que en el año 1.755 tallara el eterno Salzillo. Solo cabría preguntarnos si Gónzalez Moreno en el año 1.945 en su concepción de la obra la pensaría con esa apertura de manos.

 

Últimamente la Semana Santa de Cieza ha perdido a grandes personas que han hecho de nuestra Semana Santa lo que es, recordar a D. José Motos, Joaquín Jordán, El Moeni, Dña. Ana María Ruiz Lucas y recientemente a Manolo ''El Cabo'', son estas personas personas que ya gozan del Cielo junto al Cristo del Consuelo, pero que en la tierra son recordados en esta pequeña localidad que es la Puerta del Valle de Ricote. Somos hoy conscientes del gran trabajo y del inmenso legado que nos han dejado a los procesionistas del presente, habiéndoles brindado sus merecidos homenajes en el momento exacto, unos en vida y otros cuando ya gozan de la gloria eterna. Desde que en enero el redoble eterno se fue a marcarle el paso a Cristo no han dejado de sucederse los homenajes y escritos in memorian de Manolo El Cabo, sumándose esta Semana Santa las Cofradías de la Dolorosa y San Pedro a los homenajes, haciéndole la Hermandad de la Santísima Virgen de los Dolores hermano de honor a título póstumo y la Hermandad de San Pedro Apóstol situando su ros de color azul oscuro con esprit de plumas de color azul en el trono del apóstol en la procesión de Miércoles Santo. Son estos detalles los que fundamentan nuestra Semana Santa, porque no nos equivoquemos, no somos lo que somos por las tallas, tronos o composiciones musicales, somos lo que somos por la fraternidad existente entre las hermandades y por la participación en los cortejos de personas que con su actitud hacen de nuestra Semana Santa la más grande que conocemos, son personas como el anciano que no duda en ceñirse su túnica roja del Santo Cristo y coger su báculo para desfilar en la noche del Miércoles Santo por lo que hoy en día somos lo que somos, ni más ni menos, que el fruto de la ilusión, la constancia y el amor por las tradiciones de las gentes de Cieza.

 

Mientras que el Himno Nacional sonaba por última vez en la noche del Miércoles Santo 2.016 en un bajo cercano comenzaba a gestarse el Jueves Santo según Cieza y según los Hijos de María. Jueves Santo, o lo que es lo mismo, Hijos de María y Agonía, es con esas palabras con las que el ciezano podría resumir el Jueves Santo. Es Jueves Santo en Cieza el día del Amor Fraterno y el día en el que dos de las cofradías más señeras ponen en la calle sus cortejos más importantes, por un lado los Hijos de María ponen en la calle un magnífico cortejo para acompañar a Nuestra Señora de Gracia y Esperanza en su duro trance, y por otro lado cuando la luz se apaga para dejar paso al Rey de Reyes la Cofradía del Santísimo Cristo de la Agonía, ilumina las calles de Cieza de fe, devoción y solemnidad para acompañar a Cristo en su martirio en la Cruz, es Jueves Santo en Cieza, es Jueves Santo de Hijos de María y Agonía.

 

Tras la finalización de los Oficios de Jueves Santo a las ocho de la tarde volvió a sonar el tambor de los Averroes camino de la Calle Diego Tortosa, pues como de antaño volverían a participar en el cortejo de los Hijos de María. Un cortejo formado por casi cuatrocientas personas que de nuevo inundó Cieza de gracia, esperanza y solemnidad, cuarenta y un años después de su fundación por jóvenes como el sacerdote Ramón o el Nazareno del Año D. Francisco Marín la Procesión de los Hijos de María se alza como una de las más esperadas, admiradas y respetadas por el pueblo de Cieza. Procesión donde la tradicional y española mantilla se conjuga perfectamente con el gorro de verduguillo de este hermandad, confiriendo al cortejo un aspecto único y a la vez inolvidable, aspectos a los que debemos sumar la presencia de un piquete de artillería que escoltó al eje primordial del cortejo, el paso de palio de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza, ejemplo de trabajo, constancia y esfuerzo sin reloj ni horas, pues la realización del manto de flores que luce en esa noche la sagrada imagen implica horas y horas de trabajo para los encargados de revestir a la Madre de Dios de flores.

 

Resaltar el paso del palio por el piso de Paco Chica, lugar donde otro año más pudieron los presentes emocionarse con las voces de la rondalla de la Residencia de Ancianos de Cieza, rondalla que emocionó a los presentes con la adaptación de la letra de Caridad del Guadalquivir, siendo el final de la obra un estruendo de aplausos y agradecimientos por tal regalo a la Virgen de los Hijos de María, destacar así mismo el paso del trono por las puertas del Monasterio de la Inmaculada Concepción ''Las Claras'' a los sones de la marcha procesional ''Bajo tu Amparo'', marcha que dotó al momento de un halo de recogimiento y solemnidad digno de vivir en una noche en la que el silencio poco a poco fue apoderándose del ambiente...

 

Decía D. Enrique Centeno en su pregón del año 2.005: ''Ahora las pasiones aquietan, mueren los ecos de la vida y hasta la misma realidad se desdibuja diluyéndose en una oscuridad de ensueño. La noche hace calma y se duerme cuando Jesús agoniza sobre el madero. Pocos quedan en estas aceras. Todos esperan allá en la Plaza para la entrada. En la calle Cadenas, el Cristo de la Agonía desfila ahora sólo para sus hermanos del Silencio''.

 

Cristo muere en Cieza en los hombros de sus silenciosos anderos, Cieza calla ante la presencia de Cristo en el madero, solo la voz rota del saetero tiene esa noche licencia para hablarle a Cristo, en esa noche todo es silencio, recogimiento y oración, por que Cristo muere en Cieza, Cristo vuelve a morir acompañado de un cortejo sobrio donde la oscuridad apenas deja vislumbrar los perfiles de los más de cien nazarenos que no quieren dejar a Cristo morir solo, nazarenos que no dudan ni un segundo en hacer todo lo necesario para estar lo más cerca de su Señor, fíjense lo que es la devoción que hasta un joven en la noche de Miércoles Santo plantó su silla de madrugada en la puerta de la Casa Museo de la Semana Santa de Cieza y hasta que no consiguió el número más cercano a Cristo no levantó su silla de amor y devoción por su Cristo de la Agonía, el Señor del Jueves Santo, aquel que ya más solo entró a la Basílica de la Asunción acompañado por las voces del Coro Ad Libitum con la entonación del O Jesuchriste de Van Berchem, mientras se introducía poco a poco en la capilla, en lo alto del cielo su Madre, María, le cuidaba con resplandeciente brillo e intensa mirada.

 

Aún con los últimos compases de la Serenata Nocturna de Mozart resonando en las calles y callejuelas del casco antiguo de nuestra localidad el sol se puso en lo alto del cielo para poder observar detenidamente y desde un lugar privilegiado uno de los grandes despliegues de pasión, colorido, elegancia y nazarenia que tienen lugar en la Semana de Pasión en Cieza, el Viernes Santo. Si tuviéramos que elegir un día con el que poder resumir nuestra Semana de Pasión quizás sería sin lugar a dudas el Viernes Santo, día donde podemos ver una procesión colorida y elegante, un traslado como los de antaño , una procesión solemne en toda la amplitud de la palabra, y una de las grandes creaciones y señas de identidad de Cieza, la Procesión de Ánimas, y todo esto en apenas veinticuatro horas, veinticuatro horas donde Cieza sale a la calle ya sea de nazareno, andero, músico o paisano, pero sale a hacer de las calles su casa y para con su presencia engrandecer los cortejos que durante ese día recorren las calles de Cieza.

 

Calles que a las nueve y media dejaron de nuevo paso a los nazarenos y a los pasos, siendo el momento culmen el paso del cortejo por el Paseo, lugar donde las hermandades lucieron de sobremanera sus tercios, desde el guión hasta el último músico de la banda, reseñar el paso por el Paseo de la terna de crucificados, magníficos todos y distintos, pero todos con el arte y el genio de sus creadores, Yuste Navarro o Hernández Navarro. Grupos escultóricos como el Encuentro de Jesús y María en la Calle de la Amargura hacen de esta procesión una procesión plena de arte, y de las más esperadas tanto por los espectadores como por los entendidos, los cuales disfrutaron de pleno en esta mañana en la que Cieza muestra como es la pasión según el Viernes Santo en Cieza, reseñar también el paso de La Santa Verónica y la Dolorosa por el Paseo, haciendo del sol la iluminación perfecta tanto para sus tronos como para sus tallas.

 

No temo afirmar que la Semana Santa de Cieza no sería la misma si nos faltara esta procesión, procesión que culminó con la entrada de la Dolorosa y previamente la siempre sublime entrada y llegada del Santo Cristo del Consuelo en la Basílica de la Asunción, siempre a los sones de la marcha que el Maestro García Alcazar compusiera, ''El Prendimiento'', o lo que es lo mismo el eterno solo de trompeta y caja de la entrada del Señor de Cieza. Todo acabó como siempre acaba la Procesión del Penitente de Cieza, con la OJE abriéndose camino en ordinario mientras dirige sus pasos hacia su casa.

 

Con el último toque de cornetín llega el momento de reponer fuerzas, la jornada sigue y La Cama espera a sus hermanos Dormis y al pueblo de Cieza. Son las siete y media de la tarde y al compás de ese otro gran pasodoble Dormi,-aunque no este compuesto para ellos-Fidelidad la Cama de Cristo o el Santo Sepulcro avanza a ese paso que el reconocido periodista ,D. Alberto Castillo, clasificó de ''denominación de origen''. El ordilento que solo los anderos Dormi saben imprimirle a sus pasos. En ese traslado el conjunto que tallara el Maestro Carrillo multiplica sus ángeles por decenas que son los hermanos y hermanas que acompañan a su Señor, pues aunque los Dormis tengan una gran ''admiración '' que no devoción por la Oración en el Huerto, los ellos guardan los 365 día del año en su corazón al Señor del Sepulcro. Señor del Sepulcro que poco a poco fue adentrándose en la Calle Angostos, dejando los primeros aromas de pasión y las primeras notas musicales de la noche.

 

Mientras las campanas de la basílica marcaban las ocho y media de la tarde el Cristo del Perdón abría la última gran procesión del año, aquella que con cada gota de cera que cae en el suelo te va indicando que todo acaba, que Cristo muere en el sepulcro y con él las marchas procesionales, la vela, la flor y la solemnidad. Es la Procesión del Santo Entierro el comienzo del fin, y es así como de nuevo otro año más las cofradías ciezanas hicieron alarde de sus tronos e imágenes, configurando la procesión una de las mejores muestras de escultura que se pueden ver en nuestra Semana Santa, pasando por la escuela cordobesa con sus dos principales autores: Romero Zafra y Bernal Redondo, hasta acabar en autores tan reconocidos y artísticos como Capuz o Planes, autores que hacen de esta noche la noche de las noches en la Semana Santa de Cieza, y que como novedad vio como se modificaba el recorrido procesional, pasando por calles como Angostos o Buen Suceso y abandonando al igual que Miércoles Santo la más que tradicional bajada por la Calle Mesones o la solitaria Cadenas.

 

Otro año más destacar el desfile de San Juan con su portentoso trono por las Calles de Cieza, amén de obras como Nuestra Señora de la Amargura- la cual tiene un trono que bien merece no formar parte de nuestros cortejos pasionarios- o la solemnidad con la que el grupo de las Santas Mujeres Camino del Sepulcro desfila en esta noche, cortejo que también contó con la solemnidad propia que los tercios de nazarenos dan a la Semana Santa de Cieza, tercios que sin lugar a dudas ejercen hoy sobre nuestra Semana Santa un gran impacto. Siempre supone un gran impacto ver como El Santo Sepulcro entra al redoble de un tambor destemplado en el Sepulcro en el que se convierte la Calle Cartas en la noche del Viernes Santo, la oscuridad y el destemplado sonido invitan al recogimiento y a la calma, calma que acaba cuando la piedra del sepulcro es cerrada, y fuera queda María Santísima de la Soledad que lentamente entra en la Plaza de la Asunción siendo en esos momentos la única luz que brilla en la noche de tinieblas y descanso eterno, noche en la que Cristo duerme en el sepulcro y en la que la Madre de Dios queda en los brazos de los ciezanos que en esos momentos iluminan la Plaza de la Asunción con sus velas.

 

Con el sonido de los violines y el aplauso enfervorizado de los presentes acaba un año más la Procesión del Santo Entierro y Cristo en los Infiernos libra a Adán del pecado.... ''Despierta, tú que duermes, pues no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona'' y en Cieza los hermanos de Ánimas se levantan para acompañar a Cristo en su Descenso a los Infiernos y en su ascensión triunfante de los mismos, se produce en esta procesión la conexión de la Semana Santa de Cieza con la más profunda de la Península Ibérica, la Semana Santa de la antigua Castilla, procesiones donde el silencio, el respeto, las túnicas rudimentarias y el dogal constituyen los elementos sobre los que se cimenta la Semana Santa Castellana, y en Cieza la Procesión del Descenso de Cristo a los Infiernos, procesión en la que la magnífica talla de Hernández Navarro invita a los ciezanos al recogimiento, la oración y la reflexión profunda, pues el aura de soledad perfumada por el incienso que alza su voz en la noche no invitan más que a lo que he dicho anteriormente, merece también mención el gran acompañamiento musical de la Coral Ars Nova y cuarteto de la JOCI.

 

Destacar del recorrido procesional el paso del cortejo por la Calle Empedrá, calle donde el Nazareno del Año de nuestra Semana Santa junto a sus familiares levantó un altar de culto a la Virgen de los Dolores, amén de iluminar la calle con velas, teniendo que hacer el clero una necesaria reflexión y oración ante el altar que fue elevado al Cristo de Ánimas. ''Santa Maria, Signora della neve, copri col bianco, soffice mantello il nostro amico, il nostro fratello. Su nel Paradiso, su nel Paradiso lascialo andare per le Tue montagne'' y Cristo entró en la Basílica , acabando con cualquier atisbo de solemnidad de la Semana Santa de Cieza 2.016...

 

Media tarde del sábado en el que Cristo duerme, suena La Cortesía en las calles de Cieza …no es Domingo de Resurrección todavía, pero lo parece, dos calles se inundan de la alegría exacerbada de la juventud, son los tercios infantiles de catorce cofradías los que llaman al pueblo a llenar las calles y disfrutar en la Esquina del Convento de la representación de La Cortesía según los tercios infantiles de la Semana Santa de Cieza, tercios infantiles que de nuevo este año llenaron el Paseo de gente ansiosa de ver a tantos y tantos niños soñar con ser como los mayores, pero soñar despiertos.

 

Destacar la salida de la Esquina del Convento de las cofradías con sus pasos a escala, momento digno de ver por el esfuerzo y la ilusión de los jóvenes y no tan jóvenes de nuestra Semana Santa. Sin lugar a dudas Cieza y su Semana Santa tienen asegurado el futuro para mucho años, pues procesiones como estas no hacen sino consolidar el amor y los nexos de unión entre los jóvenes y la tradición cofrade de nuestra localidad. La procesión acabó en la Plaza de la Asunción, lugar donde Pastelería las Delicias volvió a regalar chocolate a los participantes en el cortejo.

 

En el mismo lugar donde se estaba regalando chocolate a media noche estallaría la alegría y la ilusión en la Resurrección del Redentor.. ‘

 

                                                                         ’Lucharon vida y muerte

 

                                                                         y, muerto el que es la Vida,

                                                                         triunfante se levanta’’

                                                                         Secuencia de Domingo de Pascua

 

 

¡Cristo Resucitó! y en la soberbia talla del Maestro Carrillo los ciezanos pudimos comprobarlo, pues el alegre cortejo precedido por el Ángel con la Cruz Triunfante abría paso al redentor, en la mañana de la alegría Cieza celebró de manera única la Resurrección de Cristo. Donde había solemnidad ahora había alegría, donde habían marchas solemnes ahora habían pasodobles, donde había silencio ahora había expectación por ver a Cristo Triunfante.

 

Las calles en un hervidero se convirtieron otra mañana más de Resurrección, mañana donde los caramelos casi podían confundirse con las aves que surcaban alegres los cielos, porque desde ese día la razón de existir y creer tiene fundamento, tiene fundamento porque a las once y media María, la de Magdala, fue al Sepulcro del Convento y no encontró a su Señor, pero cientos de ángeles Dormis le enseñaron a su Señor Resucitado, a su Señor envuelto en la sábana con más movimiento de la Semana Santa de Cieza.

 

Cieza estalló de alegría en la Esquina del Convento y con ella las imágenes de las Santas, Cleofás y Salomé, amén de San Juan y los diferentes misterios que conforman esa procesión, desde la soberbia obra de González Moreno, La Aparición de Jesús a Santa María Magdalena hasta la Madre Gloriosa en la advocación del Amor Hermoso que incrédula ante lo que ve decide postrarse ante su Señor y el Discípulo Amado. Conscientes y sabedores de la Resurrección de El Mesías las cofradías se dirigieron al Sepulcro de nuestros sueños, anhelos y esperanzas.

 

El Sepulcro de la Casa Museo de la Semana Santa de Cieza, lugar donde durante el año duermen las ilusiones de tantos y tantos cofrades que ahora solo tienen el consuelo de poder leer El Anda o el magnífico libro del Centenario de la Junta de Hermandades Pasionarias, amén de escuchar el soberbio y necesario disco ‘’Pasión por Cieza’’. Pero sabemos que siempre nos quedarán las tertulias otoñales en las sillas de madera del lugar de copas más cofrade que existe en nuestra bella tierra, el San Sebastián, sabemos que a cualquier hora del día el wassap puede sonar y una conversación sobre Semana Santa puede emerger de la nada, será la cera que permanece en nuestras calles la que nos recuerde que durante un año dieciocho cofradías y una centenaria entidad trabajan, y muy bien, por regalarle a Cieza y a sus habitantes lo mejor que tenemos, LA SEMANA SANTA DE CIEZA.

 

Felicitar a las dieciocho cofradías, Junta de Hermandades Pasionarias, cofrades anónimos y en la sombra, bandas de música y pueblo por la extraordinaria Semana Santa que nos regalaron. Decía Paulo Coelho : ‘’ La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.’’, cumple tu el sueño de hacer realidad la Semana Santa de Cieza 2.017…

 

A CIEZA POR SU SEMANA SANTA.

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