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Lunes, 24 de Setiembre del 2018
Sábado, 08 Septiembre 2018

El Viaje (Final) a Ninguna Parte. “Mis queridos phantasmas” (II)

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Bartolomé Marcos Bartolomé Marcos

CLR/Bartolomé Marcos.

En primer lugar, lo prometido, que dicen que es deuda: identificarles al querido “phantasma” (la querida “phantasma”, más bien) que, inesperadamente (con lo cual puedo hablar de una grata sorpresa de verano), me llamó hace poco más de una semana.

Surgiendo del auricular del teléfono en forma de bien timbrada, limpia, clara y agradabilísima voz de mujer, para rememorar con mi esposa y conmigo audiovisuales batallitas, sucedidas…nada, ayer mismo, en el curso escolar 87-88, el curso de mi auto-reciclado profesional, hace ahora treinta años, en el que cambié (sin abandonarla, eso… ¡jamás!) la Lengua y la Literatura Españolas por la Imagen y el Sonido, el cambio de sumar a la palabra la imagen, sin olvidarme nunca de la palabra, eso sí, que a la postre me habría de salvar la vida pasado el tiempo, hace apenas dos años, cuando acabé de adquirir el conocimiento, y (lo que es más importante aún), el convencimiento, de que la vida se resuelve en Verbo y estupefacciones (la última, la provocada por el palaciego devenir del gladiador de la Moncloa y su corifeo de marchosas, aparentes e incompetentes ministras)…y que, aparte de esas dos cosas, no hay más. Si acaso estupefacientes para soportar la vida (claro que, salvo el tabaco, al que le sigo teniendo cariño sin contarme ya entre sus adictos), los estupefacientes suelen ser para estúpidohacientes.

 

Pues aquel cambio, con la palabra como siempre y con la imagen como nueva compañera de viaje, constituyó una experiencia personal y profesional que finalmente resultaría muy gratificante para mí, y, por lo que parecía deducirse de aquella llamada telefónica llegada inesperadamente del pasado, también resultó interesante, y hasta emocionante, para muchos de aquellos jóvenes, chicos y chicas, que no han olvidado las vivencias de una asignatura con un planteamiento creativo y nada convencional. Mi bella “phantasma” –porque lo era y sé que lo seguirá siendo (bella), aunque no la he visto en los últimos treinta años - se llamaba y se llama María Pilar García Rocha, y en su día decidió seguir también (muchos de mis queridos phantasmas han seguido ese camino) los pasos del Derecho, donde creo que ha alcanzado un éxito profesional notable, siendo en la actualidad magistrada de algún alto tribunal regional, aparte de profesora asociada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia. La locura audiovisual de aquel año, en la que participó Pilar García Rocha, se llamó “Verruche d´amore”, traducible libremente como Verrugas de Amor, un disparatado juguete cómico, un oratorio inspirado en la ópera “L`elixir d´amore” de Donizetti, que la imaginación calenturienta de Aurelio Guirao, otro de mis queridos phantasmas, convirtió en lo que yo he denominado siempre como una “aureliada”, un género de difícil digestión salvo para incondicionales del autor y de su universo mundo, pero que se convirtió en una experiencia colectiva inolvidable para casi todos los phantasmagóricos (para mí, a estas alturas) intervinientes: el propio Aurelio Guirao, Isidoro Ruiz Gabaldón, Libanio da Silva, la citada Pilar García Rocha, Pilar Jiménez, Juan Alberto Moreno Antequera, Tomás Semitiel Segura o Juan Antonio Vicente Mateu, todos ellos alumnos y profesores del IES “Diego Tortosa” citados en democrático totum revolutum. Pilar había recordado aquella etapa de su vida y me pedía, si era posible, una copia de la película, que le hacía mucha ilusión tenerla, como instrumento quizá para recordar con más intensidad la extravagante y maravillosa experiencia y revivir las sensaciones de aquel tiempo tan feliz que nunca olvidará (sic… aquí suena la música de la conocida canción). Y en la manera de hacer realidad el deseo de Pilar, que a estas alturas, pasados 30 años, no resulta tan sencillo, aunque posible es, estaba e iba yo, meditabundo, cavilando, camino de nuevo de la presa, sacando a pasear a mis phantasmas, a apenas 200 o 300 metros de una presa que ya ni presa, ni priesa, ni apresa ni compresa, por un camino marcado por cagadas y zurullos que me hacen pensar sobre cuántas veces al día cagará un perro ciezano, porque en este pueblo hasta sus canes son más marranos que en la mayoría , en esas meditaciones iba yo meditabundo cuando me tropiezo con un apuestísimo príncipe canino encadenado…un husky siberiano, que guarda unas naves cual Segismundo aherrojado en su torre. Es un phantasmal perro guapo, exótico e insólito, de mirada clara y más noble que la de muchos seres humanos, bautizado por mí como “pirro” porque mis nietos, cuando han paseado conmigo por allí, literalmente, “se pirran” por este perro. Y al decir “pirro” me acuerdo de un amigo del alma, otro phantasma muy querido que se llama Antonio Jesús Piñera Marín, conocido por muchos como el Piro, fotógrafo más que notable y de grande y nunca bien explotada y ponderada capacidad comunicadora, que además se llama Piñera, como mi segundo y queridísimo hermano Antonio Piñera Carrillo, lo que me llevará a hablarles de los muchos Antonios Piñeras que hay en Cieza y que he llegado a conocer, él incluido, persona honesta, sencilla y buena a quien mi madre crió y quiso como hijo propio. Pero eso será otra semana, que por hoy dejaré descansar a mis phantasmas, que siguen cruzándose conmigo mientras toco un poste de la pasarela de madera de la presa como punto de referencia para el giro y marcha atrás…y volveremos a empezar mañana. Son caras que me resultan vagamente familiares y detrás de las que intento adivinar alumnos y alumnas que lo fueron en otro tiempo, como Pilar…

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